El ritual del Cosquín Rock, más vivo que nunca
El Cosquín Rock 2013 abrió ante una multitud, con un clima perfecto y una grilla dominada por figuras históricas. Hoy, la segunda jornada de fiesta.
Estar ahí. Viajar kilómetros, muchos o pocos, bancarse los
embotellamientos (¡conviene que ir por el Camino del Cuadrado!),
entregarse a los caprichos del clima, caminar hasta el pie de la
montaña, y reeditar la ceremonia del rock. El Cosquín Rock volvió a
probar ayer con el comienzo de esta nueva edición que es una fiesta en
sí mismo (casi más allá de quién esté programado en la grilla).
En esta ocasión más que nunca, el festival sumó atracciones extra musicales, como una vuelta al mundo para tener una espectacular vista aérea del predio, o las funciones de Fuerza Bruta y su teatro no convencional.
La fiesta del rock se puso en marcha con puntualidad en un día con sol radiante y abrasador, ante la presencia de los pocos primeros valientes que le iban a poner el pecho a la jornada completa seguramente. Amel rompió el hielo en el escenario principal, seguida por Zumbadores, mientras el público iba ingresando al gigantesco predio del Aeródromo de Santa María de Punilla.
La que faltaba fue la siguiente banda del escenario principal dando un gran show, con Micky Rodríguez apelando a su rodaje como ex bajista de Los Piojos. Con músicos de San Marcos Sierras, consiguieron las primeras ovaciones de la tarde con sus versiones de Chactuchac, El balneario de los doctores crotos, Fijáte, Todo pasa, entre otros hitazos de su vieja banda. También, por supuesto, incluyeron temas de su flamante disco Voy (Con mi flor, Otra Vez, Negrita) de reciente edición. El público, fiel al ritual piojoso de los trapos, los aprobó.
David Lebón fue por el lado de los clásicos: abrió con Mundo agradable (y algunos problemas con sus cuerdas vocales), Noche de perros y Esperando nacer (de Serú Giran) y se mostró como un verdadero héroe de la guitarra. “¿Me podría dedicar a esto, no? Una de las cosas que más le agradezco a dios es que no me hizo trabajar. Todo el día tocando la viola y rascándome los huevos”, dijo, y empalmó con Copado por el diablo.
Después llegó el turno de un debutante para el Cosquín Rock (increíblemente): Pedro Aznar, que empezó desandando canciones de su último trabajo, Ahora, pero ya en el tercer tema metió “una visita al pasado” con Mientes. Sorprendió con un simpático homenaje a Sandro (con su voz grabada y la imagen en la pantalla) y cerró con Tu amor, aquella vieja joya que compuso junto a Charly García. Tuvo una cálida recepción por parte de la gente, que a esta altura (cerca de las 19) ya se contaba por varios miles.
Fito Páez también fue por el lado de la emoción, centrando su lista con el repaso de El amor después del amor, el disco más vendido en la historia del rock nacional. Sonaron Dos días en la vida, Tráfico por Katmandú, Pétalo de sal (con Luis Alberto Spinetta en video), Rueda mágica (con videos de García y Calamaro), Te vi, Brillante sobre el mic y otros. Fue fiesta y melancolía en dosis justas, en un show idéntico al que Páez presentó hace poco en el Orfeo.
Ciro y los Persas llegaron ya con la noche encima y abrieron con Astros, el corte de su último disco, 27, Antes y después, y también volvieron a sonar Los Piojos con Taxi Boy y Todo pasa. La fiesta, así, seguía bien arriba y puro banderazo.
Al cierre de esta edición, se esperaba la llegada de Charly García (¡que tenía una lista con 29 canciones!) y latía la esperanza de que se produjera una histórica reunión de Serú Giran (estaban Aznar y Lebón) sobre el escenario de Cosquín Rock. Era lo que faltaba a la noche para ser una clase de historia.
http://www.diaadia.com.ar/show/ritual-cosquin-rock-mas-vivo-que-nunca
En esta ocasión más que nunca, el festival sumó atracciones extra musicales, como una vuelta al mundo para tener una espectacular vista aérea del predio, o las funciones de Fuerza Bruta y su teatro no convencional.
La fiesta del rock se puso en marcha con puntualidad en un día con sol radiante y abrasador, ante la presencia de los pocos primeros valientes que le iban a poner el pecho a la jornada completa seguramente. Amel rompió el hielo en el escenario principal, seguida por Zumbadores, mientras el público iba ingresando al gigantesco predio del Aeródromo de Santa María de Punilla.
La que faltaba fue la siguiente banda del escenario principal dando un gran show, con Micky Rodríguez apelando a su rodaje como ex bajista de Los Piojos. Con músicos de San Marcos Sierras, consiguieron las primeras ovaciones de la tarde con sus versiones de Chactuchac, El balneario de los doctores crotos, Fijáte, Todo pasa, entre otros hitazos de su vieja banda. También, por supuesto, incluyeron temas de su flamante disco Voy (Con mi flor, Otra Vez, Negrita) de reciente edición. El público, fiel al ritual piojoso de los trapos, los aprobó.
David Lebón fue por el lado de los clásicos: abrió con Mundo agradable (y algunos problemas con sus cuerdas vocales), Noche de perros y Esperando nacer (de Serú Giran) y se mostró como un verdadero héroe de la guitarra. “¿Me podría dedicar a esto, no? Una de las cosas que más le agradezco a dios es que no me hizo trabajar. Todo el día tocando la viola y rascándome los huevos”, dijo, y empalmó con Copado por el diablo.
Después llegó el turno de un debutante para el Cosquín Rock (increíblemente): Pedro Aznar, que empezó desandando canciones de su último trabajo, Ahora, pero ya en el tercer tema metió “una visita al pasado” con Mientes. Sorprendió con un simpático homenaje a Sandro (con su voz grabada y la imagen en la pantalla) y cerró con Tu amor, aquella vieja joya que compuso junto a Charly García. Tuvo una cálida recepción por parte de la gente, que a esta altura (cerca de las 19) ya se contaba por varios miles.
Fito Páez también fue por el lado de la emoción, centrando su lista con el repaso de El amor después del amor, el disco más vendido en la historia del rock nacional. Sonaron Dos días en la vida, Tráfico por Katmandú, Pétalo de sal (con Luis Alberto Spinetta en video), Rueda mágica (con videos de García y Calamaro), Te vi, Brillante sobre el mic y otros. Fue fiesta y melancolía en dosis justas, en un show idéntico al que Páez presentó hace poco en el Orfeo.
Ciro y los Persas llegaron ya con la noche encima y abrieron con Astros, el corte de su último disco, 27, Antes y después, y también volvieron a sonar Los Piojos con Taxi Boy y Todo pasa. La fiesta, así, seguía bien arriba y puro banderazo.
Al cierre de esta edición, se esperaba la llegada de Charly García (¡que tenía una lista con 29 canciones!) y latía la esperanza de que se produjera una histórica reunión de Serú Giran (estaban Aznar y Lebón) sobre el escenario de Cosquín Rock. Era lo que faltaba a la noche para ser una clase de historia.
http://www.diaadia.com.ar/show/ritual-cosquin-rock-mas-vivo-que-nunca